Hostería La Solana del Mar
En
1946, concebido con la impronta de “mar y bosque”, el
Arq. Antonio Bonet, construyó la estructura prodigiosamente
moderna de SOLANA DEL MAR, en la privilegiada zona de Punta Ballena.
Una construcción que es una de las reliquias arquitectónicas
del Este y cuya estructura fue ideada en base a piedra, madera y
ventanales.
Según cuenta Bonet:
“... Este edificio se construyó en la urbanización
de Punta Ballena, la más ambiciosa que había hecho
el Uruguay hasta ese momento. Naturalmente, uno de los sitios más
atractivos era la costa y, por consiguiente, el primer edificio
público debía construirse allí. Fue uno de
los primeros que yo proyecté, profundamente compenetrado
con la topografía del lugar.
Me encontré con una duna existente entre el mar y el bosque
y se me ocurrió utilizarla como elemento básico del
proyecto.
Le adosé una gran losa de hormigón que aunque arquitectónicamente
es única, va dando dos niveles distintos debido a la fuerte
pendiente del terreno. Interiormente quedaron definidos tres niveles
ya que, caminando por la duna, se accede hasta el techo ajardinado
donde se emplazó un sitio de juegos, una pista de baile y
tabiques para contener el viento.
Aproveché los tabiques para crear un efecto contradictorio
con el racionalismo muy puro de aquel entonces.
En el frente se puede apreciar muy bien como contrasta la plasticidad
libre de sus curvas con la gran fuerza de la línea horizontal
de la losa y el inmenso mástil de iluminación.
Hay dos cosas mas que quiero recordar de esta obra.
La perfección en la ejecución del hormigón
a la vista y los muros de piedra.
La piedra fue muy importante allí, porque ella introdujo
una fuerte nota de neoplasticismo en la composición de las
paredes. Al romper su horizontalidad, crean un elemento de sombra
haciendo de cada muro casi una composición abstracta.
Es que la piedra, para mí, siempre ha sido un material importante,
sobre todo cuando he podido unir la naturaleza con la arquitectura.”
Esta
magnífica obra despertó en su momento, la admiración
de arquitectos y estudiantes de arquitectura. Reposa extendida frente
a la playa, permitiendo gozar desde su interior el maravilloso panorama
circundante.
Aprovechando el desnivel de una duna, Bonet ubica en la parte alta,
el restaurante, el cual queda en balconada hacia el ambiente de
estar a doble altura. Esta zona se halla ampliamente abierta hacia
el mar, pues en realidad, es una gran caja de cristal. Los materiales
que utilizó fueron el hormigón al cual se le hizo
un martelinado a mano para obtener un fino acabado – piedra
granítica gris, madera y vidrio. El área de servicio,
en dos niveles, se desarrolla en un ala perpendicular al resto de
la construcción. En el frente se puede apreciar muy bien
como contrasta la plasticidad libre de sus curvas con la gran fuerza
de la línea horizontal de la losa y el inmenso mástil
de iluminación.
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| Recopilación
histórica compaginada por Ernesto Merzario. Toda reproducción
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